Proceso de la Presencia

Proceso de la Presencia
Por Michael Brown
Para todos aquellos que entren al Proceso de la Presencia en forma vivencial.
Gracias por invitarme a escribirles esta carta conforme entran al proceso vivencial del Proceso de la Presencia. Primeramente, permítanme deciles que estoy muy honrado de que ustedes, y el grupo que están formando, tenga tanta fe en este procedimiento. La limpieza emocional y la realineación subsecuente desde el comportamiento reactivo al responsivo, no es un viaje “fácil” para ninguno de nosotros. Aplaudo su valentía y su intención por hacer lo que sea que se requiera para facilitar una transformación individual y colectiva en este planeta.
Entonces, ¿qué sugerencias pequeñas puedo impartir conforme inician esta búsqueda?
Lo primero que viene a mi mente es que hagan su mejor esfuerzo por recordar, especialmente cuando las cosas se pongan difíciles, que son nuestras “necesidades y deseos” no integrados los que nos llevan hacia un procedimiento de limpieza emocional como el Proceso de la Presencia. Debido a esto, individualmente podemos tener puntos específicos de referencia que buscamos abordar, que creemos que si atendemos exitosamente, nos permitirán juzgar si este procedimiento es útil o un éxito. Pero, El Proceso de la Presencia no tiene que ver con hacernos cargo de “nuestras necesidades y deseos”; tiene que ver con movernos gradualmente más allá de ellos.
El Proceso de la Presencia tiene que ver con maniobrar nuestra conciencia hacia un lugar de responsabilidad auténtica y elección; un estado de ser en el que damos cada paso, no predeterminados por el condicionamiento, la programación y las interpretaciones falsas, sino escuchando la voz dulce y silenciosa de la Presencia Interior que todos compartimos.
Parte de este viaje vivencial tiene que ver, por lo tanto, con la transferencia de nuestra lealtad a complacer nuestras necesidades y deseos, hacia el despertar a la guía y la claridad de la intuición basada en el corazón. Esto no es una tarea simple, así que invocamos a la paciencia, la compasión y la consistencia, salpicadas con una dosis generosa de fe.
Tampoco hay ninguna prisa en esto. Una vez que entramos en el comportamiento responsivo al que nos dirigimos en la dirección correcta, y en esta coyuntura del viaje, ¡esta realineación cuenta por todo! También, solo por que sepamos que nuestro cuerpo emocional es el punto causal del malestar dentro de la calidad de nuestra experiencia, no significa que debemos echarnos un clavado en él ciegamente. Tenemos que entrar a este tipo de trabajo con respeto, consistencia, responsabilidad y una compasión continua hacia nosotros.
Debido a que la mayoría de nosotros somos atraídos hacia las prácticas de transformación por nuestras necesidades y deseos, automática y regularmente nos enfocamos inconscientemente en buscar un estado específico de liberación de estas circunstancias. Como consecuencia, nos inclinamos a juzgar nuestro progreso en despliegue, en base a lo “bien” que nos sentimos, o en base a qué tan “cómodas” se vuelven nuestras circunstancias, o incluso en que tan “fácil” se desenvuelven nuestras experiencias de vida. Declaramos “estamos buscando júbilo”, y debido a que nos conducimos en la mayoría de los casos por la manifestación de nuestras necesidades y deseos inconscientes, por lo regular asumimos que “el júbilo es un estado emocional placentero”. En esta luz, erróneamente confundimos el significado de las palabras júbilo y felicidad.
El júbilo no es un estado emocional específico; es una relación consciente que se desarrolla gradualmente con nuestro cuerpo emocional, en la que somos capaces de abrazar todos los estados emocionales que pasan a través de nuestro campo de conciencia.
Solo cuando somos capaces de abrazar todos los estados emocionales como igualmente valiosos para nosotros, somos capaces de salir auténticamente de la conciencia de separación para entrar a la conciencia de unidad – o Conciencia Crística como también la llamaos. Hasta que completamos esta transición en nuestra relación con nuestro cuerpo emocional, estamos huyendo consciente e inconscientemente de un estado emocional con la intención de abrazar otro. Esto ocasiona un conflicto energético dentro de nosotros que se manifiesta como confusión mental e incomodidad física externa. Así que parte de este viaje a través del Proceso de la Presencia es que nos enseña las herramientas requeridas para mover conscientemente nuestra experiencia desde este estado inconsciente dividido, hacia uno unificado. Para lograr esto se requiere que permitamos que emerjan a la superficie para la integración, lo que hemos definido previamente como “estados emocionales indeseables”, todo esto que cae en la trinidad del miedo, la ira y el pesar. En términos simples, lo que esto significa es que en cuanto al Proceso de la Presencia, es más probable que nos sintamos mal antes de sentirnos enriquecidos.
Al recordarnos constantemente que “sentirnos incómodos, confundidos y fuera de equilibro emocionalmente, mientras nos movemos a través del Proceso de la Presencia, es un indicador de progreso”, evitamos agregarle ansiedad innecesaria a nuestro viaje.
Desafortunadamente, este recordatorio no facilita la experiencia de incomodidad que iniciamos deliberadamente, al llevar voluntariamente nuestra conciencia hacia la condición desintegrada de nuestro cuerpo emocional. Esto se debe a que “sentir” nuestros distintos niveles de desequilibrio emocional suprimido, ya sea que se manifieste en nuestros campos como confusión mental o incomodidad física, es esencial cuando intentamos despertar el vocabulario más amplio de sentimiento, requerido para percibir comunicaciones que nos llegan desde dentro de nuestro cuerpo vibratorio.
(Hay una discusión más detallada sobre este aspecto del Proceso de la Presencia, en el artículo titulado Los Regalos Dentro de la Responsabilidad Emocional, que puede leerse en la sección de artículos en www.thepresenceportal.com)
Recuerden, debido a que estamos condicionados a sedar y controlar nuestra conciencia de ciertas experiencias emocionales desde nuestra niñez, cuando estas comienzan a emerger dentro de nuestra experiencia actual, cada fibra de nuestro ser nos dice que “algo está mal”. Es entonces cuando solemos entrar en la resistencia. En esta luz, mientras nos movemos a través del Proceso de la Presencia, los sentimientos de resistencia son un indicador de que estamos progresando.
Otra pista útil a la que vale la pena ponerle atención, es que debido a la carencia de conciencia del cuerpo emocional, no operamos consistentemente desde la “introspección”; estamos enfocado casi únicamente en una experiencia de vida que percibimos que está sucediendo afuera, o “extrospección”. Esto significa que muchas de las consecuencias de los aspectos causales del procedimiento del Proceso de la Presencia, se reflejan inicialmente de vuelta hacia nosotros, como eventos que se desenvuelven en el mundo exterior, que a primera vista parecen estar sucediendo separadamente de nosotros. No es así.
Nada de lo que percibimos afuera de nosotros se está desenvolviendo separadamente de nosotros; nuestra percepción de cualquier cosa es nuestra conexión con ella.
Por lo tanto se recomienda que pongamos una atención cuidadosa a las actividades físicas, mentales y emocionales que se despliegan dentro de nuestro campo de experiencia, conforme nos movemos a través del Proceso de la Presencia, y más allá. La práctica de la respiración conectada conscientemente, está haciendo consistentemente ajustes causales que tienen consecuencias profundas en nuestra experiencia de vida externa. Cuando nos sucedan o pasen cosas a nuestro alrededor, que intuitivamente parecen estar conectadas con nuestra participación en este trabajo, pero que nuestra mente nos dice “no es posible que esto tenga que ver con nosotros”, tomen nota y siéntase agradecidos.
Aunque la respiración conectada conscientemente sea una de las prácticas más simples con las nos hayamos topado, también probará en ocasiones ser una de las más desafiantes y poderosas. Es desafiante porque nos invita a neutralizar una de nuestras adicciones más hipnóticas: divagar inconscientemente en un paradigma basado en el tiempo. Al pedirnos conectar conscientemente nuestra respiración, esta práctica alienta a un aspecto de nuestra conciencia, que puede parecer pequeña al principio, para que se muestre y permanezca anclada en el momento presente. No se preocupen de que sus pensamientos estén volando por todos lados mientras atienden su respiración; solo preocúpense de evitar cualquier pausa significativa entre respiraciones. Esto es suficientemente desafiante, como lo descubrirán a lo largo del camino. Sin embargo, al anclar un aspecto de nuestra conciencia en “el ahora”, esta práctica logra algo incomprensible para el entendimiento de las cosas de la mente; nos permite anclar un aspecto de nuestra conciencia en el dominio en el que reside Dios: El Momento Presente.
Cuando estamos a la deriva mentalmente en un paradigma basado en el tiempo, estamos tan perdidos en las ilusiones basadas en el pensamiento, ¡que ni siquiera Dios sabe en dónde estamos!
Nuestra parte en nuestra salvación es hacer el esfuerzo por presentarnos en el único dominio en donde reside la inteligencia universal a la que llamamos Dios; el momento eterno del presente. La práctica de la respiración nos ayuda a lograr esto. Una vez que entramos en este dominio de la Presencia, también entramos al dominio de “ningún orden de dificultad”, o “conciencia milagrosa”. Así que, sin importar qué tan desafiante pueda ser la práctica de la respiración algunas veces, es importante alentarnos consistentemente, recordándonos constantemente que cuando sea que realicemos esta práctica, estamos simultáneamente “siendo trabajados” por el poder que creó todo. Entrar al dominio de “ningún orden de dificultad” dos veces al día durante 15 minutos, es más transformador en nuestra vida que cualquier “quehacer externo” que podamos entretener.
Otra idea que vale la pena compartir con ustedes es esta:
No hay una experiencia determinada que se suponga que deben tener conforme se mueven a través del Proceso de la Presencia, que la que ya están viviendo en cualquier momento dado.
Por lo tanto, todas las expectativas no solamente son infundadas, sino que son las semillas que plantan inevitablemente la desilusión. Permitan que cualquier experiencia que se desenvuelva sea la que más aprecien. En lugar de buscar algo más que lo que les está pasando en este momento, enfoquen su energía en intimar con lo que está desplegándose exactamente en cada momento para ustedes. Solo existe su experiencia y cuando aprecian la suya, realmente perciben El Proceso de la Presencia por lo que es.
Mientras busquemos la experiencia de otros a través de la comparación y la expectativa, perderemos completamente lo que es nuestro y en consecuencia dejaremos de percibir el poder de este procedimiento.
Recuerden también que el Proceso de la Presencia, en su totalidad, es “un procedimiento causal”. No se preocupa por los efectos. Debido a que es un procedimiento causal, cuando nos aplicamos en él, inicia automáticamente consecuencias. Por lo tanto, no hay necesidad para preocuparnos de los detalles de los “resultados”. Los resultados solo son importantes cuando somos conducidos por las voces insaciables de nuestras “necesidades y deseos”, y cuando estamos atados por las limitaciones inherentes en la consciencia de destino. Este proceso se ajusta a nuestros requerimientos específicos individuales y nos lleva eficientemente a un lugar en el que “elegimos ser”.
También, no esperen “resolverlo todo” en 10 semanas. De lo que podemos estar seguros es de que este procedimiento nos enseña “todas las idas y vueltas de vivir desde un punto de respuesta”, que es lo opuesto a vivir reactivamente. Esta sola lección bien aprendida, nos despierta a la consecuencia eterna que sirve por siempre a nuestro camino hacia adentro y hacia arriba, hacia la comunión auténtica con nuestro Ser y con la Inteligencia Divina Unificadora de la que todos somos expresiones maravillosas.
Una vez más, les expreso mi gratitud por participar en este maravilloso trabajo “para ustedes”. Y, estén seguros de que este “trabajo” justo ahora, para mí, es “el trabajo real”.
Cuando nos enseñamos a nosotros mismos a “hacer por nosotros lo que haríamos por los demás” auténticamente, transformamos nuestra experiencia de vida en una irradiación de paz auténtica, que brinda una sombra refrescante a todo aquel con quien compartimos nuestro viaje humano.
Esta es la esencia del a Alquimia Divina.
Este es el regalo intrínseco en El Proceso de la Presencia.
He puesto mi corazón dentro del libro EL PROCESO DE LA PRESENCIA, y mi experiencia personal en cada aspecto de su procedimiento, y así, conforme ustedes viajan a través de él, Yo viajo con ustedes.
Qué ejemplo tan magnífico están estableciendo para la humanidad al mejorar el 2007 de esta forma proactiva. ¡Les aplaudo a todos!
Amor, bendiciones y gratitud
Michael.
Michael Brown
www.thepresenceportal.com

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