“Te tengo calado”: seis pistas para adivinar cómo son los demás

“Te tengo calado”: seis pistas para adivinar cómo son los demás

Patrick Jane, el protagonista de la serie de televisión El Mentalista, trabaja como psíquico, engañando a sus ingenuos clientes gracias a su gran poder de observación, que nada tiene de sobrenatural. La intuición, al fin y al cabo, no tiene nada de mágico, es una facultad que todos tenemos para comprender cómo se van a desarrollar los acontecimientos sin necesidad de razonar las distintas variables en exceso. Basta ser observador, y saber interpretar la forma de ser de una persona, para saber, aproximadamente, cómo se va a comportar en una u otra situación.

La psicología nos ha enseñado en múltiples ocasiones que el futuro surge del pasado, y ambos tienden a construirse a partir de aspectos observables de nuestro carácter y comportamiento. Cuando una persona que conocemos bien hace algo que no nos sorprende en absoluto solemos decir que la “tenemos calada”. Al fin y al cabo sabemos cómo es y, por tanto, cómo va a reaccionar ante distintas situaciones. Conocer bien a las personas con las que convives diariamente es relativamente sencillo y tarde o temprano acabas sabiendo cómo van a comportarse. Más difícil, sin embargo, es saber cómo va a reaccionar una persona en la que no te has fijado tanto. Esta es, precisamente, la principal habilidad del mentalista: a Jane le basta con ojear rápidamente a las personas para conocerlas. No deja de ser un personaje de ficción, y una correcta observación no puede hacerse tan rápido, pero cualquier persona puede entrenar su intuición.

Si entrenamos nuestra intuición podremos saber cómo reaccionará una persona en cada situación

Para entrever cómo una persona se va a comportar en el futuro hay que saber leer seis elementos del comportamiento que se desarrollan muy pronto y apenas cambian en toda la vida. Según cómo sea el comportamiento de cada persona en estos aspectos, algo que se puede saber interactuando con ella brevemente, podremos conocer con bastante acierto cómo reaccionará en cada situación concreta. Según la psicóloga Susan Engel, que aborda la cuestión en su último libro, Red Flags or Red Herrings? Predicting Who Your Child Will Become (Atria Books), estos son los seis aspectos en que debemos fijarnos.

1. Inteligencia

De todos los atributos que configuran a una persona la inteligencia es, quizás, el que más va a determinar su comportamiento. Se trata de la cualidad más estable en el tiempo ya que, aunque el ambiente puede estimularla, depende principalmente de nuestra herencia genética. Es el rasgo que, desde niños, más importancia tiene en el éxito que tendremos en la vida. No es sencillo definir la inteligencia, y hay cientos de teorías al respecto, pero, en resumidas cuentas, se trata de la habilidad y velocidad de cada uno para procesar la información.

Para entrever si una persona es más o menos inteligente, basta con prestar atención a cómo piensa, escuchando como desarrolla sus argumentos. Las personas más inteligentes son aquellas que saben diferenciar lo que sienten sobre algo y lo que piensan de ello. No confunden el sentimiento con la razón. Muchos psicólogos consideran, además, que la capacidad para generar humor es una de los signos más robustos de la inteligencia.

2. Determinación

Algunos lo llaman pasión, otros esfuerzo o perseverancia, pero en el fondo, se trata de la habilidad de cada uno para conseguir lo que quiere. La determinación va siempre de la mano de gente optimista, que tiene claros sus objetivos y está decida a conseguirlo. Se trata de personas que, además, son bastante independientes o, al menos, tiene capacidad para actuar sin que les importe en demasía la opinión de la gente que les rodea. En definitiva, tienen fe en su capacidad para hacer las cosas, aunque no sean necesariamente inteligentes.

Para reconocer a la gente perseverante basta escuchar cómo hablan de los problemas que se encuentran en su día a día, y cómo reaccionan ante las dificultades. Las personas perseverantes suelen ser muy testarudas, algo pesadas en ocasiones, y no descansan hasta que consiguen lo que quieren. Pese a esto, son críticos consigo mismos, aunque no lo expresen siempre en público.

3. Felicidad

Se ha escrito tanto, y desde hace tanto, sobre qué es la felicidad que hay una gran confusión sobre ella. Aunque sigue habiendo grandes discusiones sobre el tema, la mayor parte de psicólogos y filósofos contemporáneos creen que la felicidad no tiene nada que ver con el hedonismo, sino que deriva de la capacidad de cada uno para sentirse útil y dar sentido a su vida, independientemente del bienestar material que se alcance. Lo que es seguro, tal como ha demostrado la neurociencia, es que la felicidad no aparece, al menos no en su grado máximo, si no tenemos desafíos y riesgos. En definitiva, cosas por las que pelear.

Quizás la felicidad es uno de los atributos más difíciles de identificar, pero suele ir de la mano de personas muy realistas sobre sus propias debilidades, pero que tienen muy claros sus valores e ideales. En definitiva, las personas felices son personas integras, que tienen una rápida capacidad de recuperación ante los reveses de la vida.

4. Bondad

La bondad es un atributo que se mide a partir de diversas cualidades de las personas. Una es la moralidad, algo que tiene mucho que ver con la educación que se ha recibido. Otra es la empatía, una cualidad que aparece pronto en la vida y que suele mantenerse hasta el final de esta. Y una tercera es la voluntad de ayudar a otros, que no siempre está relacionada con la capacidad para saber qué están sintiendo. Las acciones benevolentes suelen surgir de una mezcla de todas estas cualidades: no basta con tener moral, debemos actuar siendo consecuentes con ella; y no basta con tener empatía, debemos, además, tener la habilidad de pensar cuál es la perspectiva de otras personas (que no es lo mismo que sentir lo que ellas sienten).

Las personas bondadosas no son fáciles de detectar, pues es una cualidad que a todos les gusta aparentar, pero que pocos poseen. Saber lo que una persona piensa sobre distintos dilemas morales puede darnos una pista de su grado de bondad, pero lo más importante es que veamos cómo reacciona ante las circunstancias difíciles. Todo el mundo puede parecer buena persona, hasta que surge un problema y deja ver su verdadera naturaleza.

5. Simpatía

La simpatía es la inclinación afectiva que tenemos hacia otras personas, por ello son las personas simpáticas las que más amigos tienen. Pero la simpatía, además, es una cualidad que distingue a las personas que tratan a sus congéneres de forma igualitaria y recíproca. Las cualidades que más valoramos en otras personas son su amabilidad y su asertividad, dos aspectos que siempre están relacionados con la simpatía. Por el contrario, la gente antipática, que suele reconocerse por el reducido número de amigos que tiene, es desagradable, incapaz de relacionarse con los demás y egocéntrica. Esto no quiere decir que todas las personas agradables que conozcamos deban ser a la fuerza simpáticas. La verdadera simpatía se muestra con el tiempo, y solo se reconoce en las amistades duraderas.

Las personas verdaderamente simpáticas son siempre sociables y abiertas, y muy atentas. El problema que surge al identificar esta cualidad es que muchas personas, que no son realmente simpáticas, fuerzan su amabilidad, y buscan tu amistad, con el objeto de lograr algo a cambio. Para destapar a estos impostores basta ver si nuestra relación con ellos está basada en la desigualdad. Si piden mucho y no dan nada a cambio es que su simpatía brilla por su ausencia.

6. Intimidad

La intimidad es la raíz de nuestra seguridad y la fuente más profunda de comodidad.Una persona que sabe ofrecernos su intimidad es de fiar, pues se muestra vulnerable ante aquellos en quien confía, la señal más clara de compromiso.La intimidad está directamente relacionada con las relaciones humanas y viene fuertemente determinada por estas, en concreto, por los primeros lazos que establecemos en nuestra vida, que no son otros que los que nos brindan nuestras familias. El apego emocional que nos trasmiten nuestros padres desde que nacemos establece no sólo nuestra habilidad para abrirnos a los demás, sino también la seguridad con la que vamos a establecer nuestras relaciones posteriores.

¿Cómo podemos saber si una persona está dispuesta a ofrecernos su intimidad? (algo muy útil en el comienzo de una relación amorosa). Basta con preguntarle qué es lo que ama, sobre todo en lo referente a su infancia. Si responde con ira, nostalgia o arrepentimiento, es que es más cerrada de lo que, quizás, creías.

Fuente: Miguel Ayuso, El Confidencial.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/02/02/ldquote-tengo-caladordquo-seis-pistas-para-adivinar-como-son-los-demas-113133/